El 18 de mayo de 2005 tuvo lugar el corte para seleccionar que ciudades entraran en la fase de candidatura final. Las ciudades de la Habana, Estambul, Leipzig y Rio de Janeiro fueron eliminadas, dejando a Londres, Madrid, Moscú, Nueva Cork y Paris como candidatas. La decisión fue adoptada por un panel de expertos tras evaluar los informes en los que se respondían a 25 preguntas sobre los temas siguientes: apoyo gubernamental y opinión pública, infraestructura general, instalaciones deportivas, Vila Olímpica, condiciones e impactos medioambientales, alojamiento, transporte, seguridad, experiencia de previos eventos deportivos, proyecto global y legado.
El informe por el Grupo de Aceptación de Candidaturas del CIO al Comité Ejecutivo del CIO detalla el proceso de análisis y proporciona una visión de la situación actual de las ciudades que continúan siendo candidatas*:
1. Paris
2. Madrid
3. Londres
4. Nueva York
5. Moscú
* Ordenadas por la nota máxima global asignada por el Grupo de Aceptación de Candidaturas del CIO.
La competencia en la fase de candidatura sigue aumentando tras el record de 11 ciudades competiendo para acoger los Juegos de 2008, siendo Pequín la ciudad que obtuvo la mayoría de los votos. Sin embargo, la competición para acoger unos Juegos Olímpicos no siempre ha sido tan intensa, caracterizándose por niveles de interés irregulares a lo largo del siglo XX (ver tabla).
Desde que Atenas fuese elegida por el aún novato CIO en 1894, el proceso de candidatura ha aumentado en términos de complejidad, reflejando la demanda por acoger un evento cultural y multideportivo internacional que se caracteriza por un rápido crecimiento. El verdadero punto de partida para las candidaturas y procesos de selección estándares y detallados fue en los años 50 después que Londres aceptara acoger los primeros Juegos tras la Segunda Guerra Mundial, en 1948. Una cifra record de siete ciudades se presentaron como candidatas para los Juegos de 1952 y nueve para los de 1956. Fue después de una inesperada necesidad por encontrar un país alternativo para acoger las pruebas ecuestres debido a las leyes de cuarentena australianas en los Juegos de 1956 (se celebraron eventualmente en Suecia), que el CIO introdujo un cuestionario que todas las ciudades tenían que rellenar para presentarse a los Juegos de 1960.
Aunque el número de ciudades candidatas se redujo a cinco para los Juegos de 1964 y 1968, y a cuatro para la edición de 1972, fue la decisión de Denver de retirarse como ciudad sede de los Juegos Olímpicos de invierno de 1976 la que puso en relieve la necesidad de establecer requisitos legales para el proceso de candidatura.
La deuda creada por los Juegos Olímpicos en Montreal 1976, seguida del amplio boicot de los Juegos de Moscú 1980, redujo el atractivo de acoger el mayor evento deportivo a nivel mundial. Este hecho se reflejó en la candidatura solitaria de Los Angeles para los Juegos de 1984. A pesar del boicot, los Juegos fueron un éxito financiero para Los Angeles, que, combinado con el también éxito de los Juegos de Seúl en 1988, restauraron en las ciudades el deseo de acoger unos Juegos Olímpicos.
En el proceso de candidatura para los Juegos de Barcelona 1992 se presentaron otras 5 ciudades que incluían París, Brisbane, Belgrado, Birmingham y Ámsterdam. El nivel de competición fue alto y las ciudades invertieron fuertemente en sus intentos para conseguir los Juegos. A pesar de las restricciones en ciudades candidatas que se introdujeron por el CIO para las candidaturas del 1996 (obtenida por Atlanta), resultaron en perjudiciales alegaciones de corrupción de los miembros del CIO y la crisis del Movimiento Olímpico en 1999.
La competencia alcanzó nuevos niveles para los Juegos Olímpicos de 2000 y 2004, con un record de once ciudades candidatas. El CIO introdujo una nueva fase en el proceso de candidatura en 1999 que fue efectiva para la selección de la ciudad sede de los Juegos del 2008, con diez ciudades que presentaron su candidatura al Comité Ejecutivo del CIO para una evaluación de sus requisitos técnicos. Cinco ciudades (Osaka, París, Pequín, Estambul y Toronto) fueron aceptadas como ciudades candidatas en agosto de 2000. De estas ciudades se requirió entonces un dossier de candidatura y se llevaron a cabo visitas de inspección por la Comisión de Evaluación del CIO que elabora un informe dos meses antes de la selección final. El 13 de julio de 2001 Pequín fue elegida ciudad sede de los Juegos Olímpicos de 2008.
El proceso de candidatura para los Juegos Olímpicos de verano e invierno es un proceso continuo, en el que cuando una ciudad es elegida, otras ciudades inician su competición para la siguiente edición. El proceso de candidatura tiene también un alto componente político, con una potencial implicación de tensión creada por la oposición, la crítica y la controversia a nivel local y nacional, y entre ciudades candidatas y naciones. El papel del CIO en la gestión de este proceso y en la toma de la decisión final es por lo tanto complejo y altamente examinado por los medios de comunicación.
El tema del “gigantismo” ha sido considerado como un tema potencialmente decisivo en la selección de la ciudad que acogerá los Juegos del 2012, ya que el CIO intenta limitar costes innecesarios, y con el objetivo a largo plazo de hacer posible que ser sede de unos Juegos Olímpicos sea más asequible para países en vías de desarrollo.
Sin embargo, factores como suficientes niveles de infraestructura tanto general como deportiva o estabilidad política y económica continuarán siendo de importante consideración y son factores que las actuales ciudades candidatas han empezado a realzar. En el actual clima político internacional, el miedo a la seguridad continuará teniendo sin duda un efecto en la preparación y presentación de las candidaturas del 2012.
Únicamente las candidaturas de América del Norte y Europa continúan en la carrera, lo que significa que ninguna ciudad Africana, Asiática o de Oceanía será sede de los Juegos Olímpicos de 2012, un golpe al ideal de universalidad.